sábado, 17 de abril de 2010

Crisis de Valores (4) EL COMPROMISO


Recuperar el compromiso.
Me gusta mucho la palabra compromiso. Siempre lo pido, tanto a mis colaboradores como a mis alumnos, por descontado yo les ofrezco lo mismo. Para definirlo me gusta utilizar una cita de Ken Blanchard, escritor y conferenciante, es para mí tal vez la persona más influyente en la gestión cotidiana de personas y empresas. Ha trabajado en conceptos como el compromiso con una misión y unos valores compartidos en el ámbito de la empresa o en el ámbito personal.
La cita es.
“Hay una diferencia entre interés y compromiso. Cuando tienes interés por hacer algo, lo haces únicamente si te resulta conveniente. Cuando te comprometes a hacer algo, no aceptas excusas; solo resultados”
Dejemos de hacer las cosas por interés, recuperemos el compromiso en lo personal, profesional y social. El compromiso es aquel valor que nos dota de voluntad y capacidad para comenzar proyector a largo plazo en cualquier ámbito de nuestra vida.
En el plano personal no es lo mismo tener interés en dejar de fumar o en adelgazarnos, que comprometernos a ello. En el plano empresarial trabajar por interés nos lleva a tener unas relaciones laborales más oportunistas, en donde las partes están más preocupadas para no ser cautivas de la relación que de establecer una relación solida y duradera a largo plazo. La actitud cooperadora debe ser la bandera del siglo XXI ya que aportará valor a todas las partes.
Es cierto que en un mundo global debemos ser competitivos y flexibles, pero no creo que oportunistas ya que es un mal mayor en toda organización. El compromiso de todo el mundo es un valor indispensable.

viernes, 16 de abril de 2010

Crisis de Valores (3) LA CULTURA DEL ESFUERZO

Recuperar la cultura del esfuerzo.

Soy aficionado al alpinismo, es un deporte que auna muchos de los valores necesarios en la vida, pero uno de ellos es el esfuerzo. La única recompensa a tantas horas de escalada es la coronación de la cima y con ello una sensación de libertat, sosiego y el haber realizado en equipo una misión con solo la satisfacción personal de conseguir un reto, a veces en condiciones climaticas adversas, com mucha exigencia corporal y mental.

Se habla largo y tendido de que las nuevas generaciones han perdido el valor del esfuerzo que nuestros padres y abuelos profesaban. Aquella cita: "Ganarás el pan con el sudor de tu frente...": Génesis, 3:19 esté en desuso en nuestros días.
La prosperidad general del país junto con el aumento de libertades a raíz de la democracia han comportado un aburguesamiento general de la sociedad. Toda la sociedad aspira a subir un peldaño en cuanto de nivel de vida y de consumo, en nuestro caso ha comportado unos hábitos desmesurados de inmediatez, de obtención de dinero fácil alimentados por unos años donde la liquidez, las facilidades de crédito y las de efectuar negocios especulativos han hecho olvidar que la recompensa viene dada de un esfuerzo previo.
Nos quejamos también los profesores que los alumnos que tenemos tanto en educación secundaria como universitaria no tienen la dedicación y el esfuerzo de años anteriores, que en general son maestros del “cortar-pegar” y asiduos de Wikipédia o Rincón del vago. Otra razón menos subjetiva que os puedo dar son que durante los años del boom económico, muchos jóvenes decidieron abandonaros los estudios y por ello un trabajo de mayor cualificación a largo plazo por la inmediatez de un salario inmediato, básicamente en sectores como la construcción y el turismo.
Deberíamos fijarnos en los grandes “iconos” del deporte mundial que siempre destacan que para ser el número 1 a parte de talento se debe tener una gran dosis de trabajo y esfuerzo.

martes, 13 de abril de 2010

Crisis de Valores (2) RESPONSABILIDAD

Dice el diccionario que responsabilidad es: Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado. Estaremos todos de acuerdo que en nuestro país, especialmente en política, pocas personas hacen ejercicios de responsabilidad. Centrando el ejercicio responsable des de el punto de vista económico, la bonanza de estos últimos años de expansión económica han fomentado una concepción de libre mercado hasta las últimas consecuencias y a cualquier precio, hecho que alienta el egoísmo individual. La crisis financiera ha estado provocada por acciones irresponsables a mi modo de ver de muchos agentes económicos, desde los gobiernos, las autoridades monetarias, el sistema financiero, las empresas y los consumidores finales. Todos en mayor o menor grado somos responsables, o ¿ Nadie conoce particulares, empresas y promotores que se han buscado el beneficio fácil i rápido con la especulación inmobiliaria, asumiendo altos riesgos de endeudamiento, con el beneplácito de la banca? ¿ Y las leyes fiscales articuladas por las administraciones que benefician los beneficios especulativos frente a las rentas del trabajo o actividad empresarial? ¿O aquellos intermediarios financieros que han tomado riesgos sin calibrarlos por cuenta propia y ajena que han estado a punto de destruir el sistema financiero mundial? Si recuperásemos el valor de la CONFIANZA tendríamos la contrapartida de la RESPONSABILIDAD.

sábado, 10 de abril de 2010

Crisis de Valores (1) LA CONFIANZA

En febrero de este año y tras la comparecencia de nuestro presidente en la conferencia de Davos, la prensa económica internacional y académicos de reconocido prestigio mundial no dieron credibilidad sobre las palabras de Zapatero y las medidas anunciadas para salir de la crisis. No convenció a nadie, ni a Nouriel Roubini, ni a Paul Krugman, ni al FMI, la OCDE, ni al Banco de EspañaLos artículos publicados provocaron una pérdida de confianza de los mercados en nuestra economía y por ello se produjeron importantes descensos en la Bolsa española y el mercado de deuda pública.
Adam Smith economista y filosofo escocés del siglo XVIII, padre de la economía política, para muchos considerado el fundador de la economía y liberalismo económico, no concebía el funcionamiento del sistema de economía de mercado sin la confianza entre las personas. Las nuevas tecnologías, la globalización y la proliferación de mercados organizados ha ido retirando el concepto de “confianza”. Ya no se recuerdan aquellos tratos que nuestros abuelos hacían con un apretón de manos, por un interés mutuo, con la confianza de que la palabra era más importante que un contrato firmado.
Pero aunque han pasado los años, el valor de la confianza debe ser tenido en cuenta, es necesario que los ciudadanos tengan confianza con los políticos, que los empresarios la tengan con sus trabajadores, proveedores y clientes, que confiemos en la justicia, en el sistema bancario etc.
La confianza es un valor que como todo tiene un coste, ¿Estamos dispuestos a asumirlo? ¿Valoramos suficientemente este aspecto en nuestras relaciones comerciales? o ¿ Escuchamos cantos de sirena de que hay duros a cuatro pesetas, asumimos riesgos incontrolados, desollemos buenos consejos sobre sentido común, depositando nuestra “confianza” en el amparo de un sistema burocratizado y judicializado en caso de incumplimiento?
¿No sería mejor recuperar la confianza a la antigua usanza?
De momento la prensa internacional ha vuelto recientemente a mostrase muy dura con la política económica de nuestro país. El Financial Times ha escrito que al jefe del ejecutivo le falta voluntad política y de intentar ajustar la realidad a sus deseos en vez de hacer lo contrario

viernes, 9 de abril de 2010

¿Crisis subprime o crisis de valores?


Cuándo me preguntan amigos, alumnos o compañeros cual es mi opinión del porque de la crisis actual, siempre respondo que aparte de tener una magnitud considerable que todavía es difícil de cuantificar, se trata de una crisis diferente a las anteriores. Estos días está de actualidad el debate de si la figura de Alan Greenspan (Ex presidente de la FED) tuvo responsabilidad en alimentarla con su política de bajos tipos de interés. Más allá del debate coyuntural sigo pensando que los culpables somos todos en mayor o menor medida por permitir una erosión de ciertos valores sociales que nos han afectado recientemente.
Creo firmemente que está crisis es más humanística que económica, todo y que los efectos son devastadores sobre la economía mundial. Por ello soy de la opinión de que nos enfrentamos a una crisis de valores.
Concretamente creo que hay cinco valores que han tenido un retroceso significativo a nivel social, son la confianza, la responsabilidad colectiva, la cultura del esfuerzo, el compromiso (personal, profesional y social) y finalmente la ética.
En siguientes post analizaré cada uno de los valores perdidos, que con urgencia deberíamos recuperar para salir cuando antes de la mala situación y no volver a tropezar.

jueves, 8 de abril de 2010

Las 3 velocidades de la crisis

La economía internacional funciona a "tres velocidades", según la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE). Por un lado tenemos a las grandes potencias emergentes, como China e India, han abierto una gran brecha frente a Estados Unidos y Japón. Y han dejado fuera de pista a Europa, cuyo despegue económico ha quedado abortado en 2010.
La OCDE echó ayer un jarro de agua fría al grupo de las siete (G-7) economías más grandes del mundo: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Canadá. El PIB del G-7 sufrirá un parón, tras la consolidación experimentada en el último tramo del 2009.
La Unión Monetaria, acosada por los problemas de credibilidad de algunos de sus socios y enzarzada en la crisis griega, no encuentra un hueco en la recuperación mundial. Ni siquiera, su principal locomotora. Alemania.
¿I España?
Pues no levanta cabeza, única gran economía del euro que permanecerá en recesión en 2010, no espera mejoras adicionales. Muchos estudios prevén un descenso del PIB superior al previsto por le Gobierno (-0,3%) y con una cifra de paro escandalosa entorno al 20% que no bajará en 2010.
Para mejorar la “velocidad de nuestra economía” deberíamos aumentar la velocidad en la toma de decisiones y su ejecución por parte de la Administración Publica, pues como postearé próximamente somos un país de 2 velocidades.

Por fin de vuelta

Despues de un tiempo sin poder dedicarme al blog vuelvo a la carga.